El aroma de las flores hipnotizaban mis pensamientos. Siempre me han gustado las flores. Esas eran para ti. Eran muchas, no eran tus favoritas. Lo sabía. Sólo esperaba que te gustaran.
Bajaste las escaleras con seguridad, con un dejo de seducción. Cada día me daba más cuenta que ibas a ser el amor de mi vida.
Esa fue una noche inolvidable. Lo pasamos bien juntos. Nos reímos, bailamos, y luego de mucho tiempo, nos besamos.
Mi abuela siempre decía que tenía un sexto sentido y que no le tuviera miedo a mis presentimientos, que debía seguirlos.
Esa noche tuve el presentimiento que te besaría. Cuando nos besamos tuve el presentimiento que serías la mujer de mi vida. De eso ya hace más un año.
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