En cuanto empiezan a zumbar las palabras las atrapo. Las guardo hasta crear hermosas melodías. Las suelto y espero a que tú las atrapes de vuelta.
Las vibraciones se cuelan entre los aleteos de un par de labios rojos, pero nada consiguen. Hasta que un intenso cosquilleo emana de tu oído y baja por tu cuello. Doblas la cabeza y sonríes.
Lo he logrado. Te lo he dicho al oído.
Las vibraciones se cuelan entre los aleteos de un par de labios rojos, pero nada consiguen. Hasta que un intenso cosquilleo emana de tu oído y baja por tu cuello. Doblas la cabeza y sonríes.
Lo he logrado. Te lo he dicho al oído.
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