Saturday, December 05, 2009

El Padrino

Sentado frente a mi libreta de apuntes anoté todas las películas sobre las que no he hablado en mi blog de cine. La lista se volvió interminable, todos los films que he visto y no he criticado son demasiados. Empecé a tachar de la lista los menos interesantes, los que he visto una sola vez y los que son poco conocidos.

Quedé con un montón de cintas sobre las cuales tenía que escribir en algún momento. Curiosamente, mis películas favoritas nunca las he criticado. Siento que tengo poca independencia para decir algo sobre El Padrino, Vértigo o Star Wars. Son de mis favoritas y si tuviera que resumirlas en una sola palabra sería perfección.

Hay que ser corajudo para hablar de una peli sin caer en los relamidos comentarios que todo el mundo ya escribió antes.
Decicí partir por la más difícil de criticar. Con la que se vienen a la cabeza mil recuerdos, historias que no tienen nada que ver con la trama.
El Padrino. Para mí, una suerte de obra maestra. Cuenta con un elenco de lujo, Marlon Brando, Al Pacino, Diane Keaton y Robert Duvall, entre otros. Dirigida por uno de mis favoritos, Francis Ford Coppola.

Me puse a escribir de la mafia siciliana en una tarde de sol. Tenía ganas de salir a caminar y tomar aire. Y ahí estaba criticando mi forma de escribir una y otra vez. Preguntándome si era bueno para esto o esta perdiendo mi tiempo. La primera vez que la vi, estaba en una casa que arrendaban mis padres. Era chica y de madera y ahi estaba la tele. Era canal 13 y hacía frío.
Imagino que invierno y mis papás no querían que la viera.

Era para adultos y tenía con suerte 12 años. Y me impacté. Me volví aún más fanático del cine que con mi primer gran acercamiento. El Mago de Oz, cuando tenía eso de 8 o 9, luego vino Star Wars y ya estaba cautivado, pero esa noche, con El padrino me volví cinéfilo. Ese es el gran atractivo de la peli. Es como un misionero evangelizando. Quien pose sus ojos sobre ella termina cinéfilo.

Cerré mi libreta de apuntes y deseché hablar de El Padrino. Volví hacia la casa donde vivo ahora. Al menos mientras termino de hacer mi práctica profesional en la radio Bio Bío. En la casa de mi padrino.

Tuesday, December 01, 2009

Imagine Revolution

Me entristecí. Pero con una pena serena y resignada. Hurgueteaba en los archivos gráficos del diario buscando fotos de Allende y la Unidad Popular, cuando se escucha de fondo en la radio la canción "Imagine" de John Lennon. Suspiré y pensé; "algún día en este país pudimos haber sido felices". No porque la UP asegurara un mundo mejor y casi ideal como lo recuerdan los viejos comunistas, sino porque sin la obscena intervención de EEUU y El Mercurio, tal vez hubiese terminado el gobierno de Allende y cedido el poder a algún Presidente democráticamente electo, ya sea DC u otro UP o incluso un derechista, pero nos habríamos ahorrado los muertos y los 17 años de terror.

Salí de ese cuarto lleno de diarios, fotos y papeles, que parece detenido en el tiempo, apesadumbrado. Las fotos del pasado tienen ese efecto. Te ponen triste, más aún cuando se ven tan alegres los protagonistas de esas gráficas. Pensé que un buen antídoto sería escuchar "Revolution" de The Beatles, lo más adecuado para subirme el ánimo a un par de días de las elecciones presidenciales.

Friday, May 29, 2009

Al Oído.

Estaba llegando a Plaza Italia, iba escuchando en ADN Radio el programa del Pato Cuevas, era un diciembre caluroso en Santiago. De pronto comienza a sonar Torn de la Natalie Imbruglia y se me vino a la mente mi novia del colegio.

La plaza de Chillán estaba fresca. Era la plaza de la victoria. Eran como las cinco de la tarde de un diciembre cualquiera. Ella me acariciaba el pelo, en ese entonces largo, y susurraba algunos versos de la canción Torn de Natalie Imbruglia.
Comencé a poner atención a su voz y la miré a los ojos para pedirle que me cantara al oído.
Ella accedió y creo que me cantó casi toda la canción. Ha sido uno de los momentos más románticos de mi vida.

Después de eso y como casi todas las cosas buenas, nuestra relación terminó, yo me aprendí la canción en guitarra y me largué a estudiar periodismo a la UdeC.

Terminó la canción. volví a Santiago, ya estaba llegando a Los Leones, me había pasado, me bajé del transantiago, y caminé hacia abajo por providencia, aun no se me quitaba el recuerdo, sentí pena. Como siempre. Como cada vez que la recuerdo. Pensé en un verso de la canción "Well you couldn't be that man, I adored". Era justo como recordaba que había terminado todo. Ya que más daba, nunca la volví a ver.

Saturday, January 10, 2009

Átame.

Átame, con suavidad y sutileza. Que tus lazos se apoderen de mi voluntad sin que me de cuenta. Que la venda puesta en mis ojos, no duela ni revele mi ceguera por ti. Que la mordaza auto impuesta no delate que todas mis respuestas las das tú. Que mis palabras se vuelvan las tuyas, que mis gestos se subyuguen a tus miradas permisivas o restrictivas. Que tu familia se vuelva la mía. Que tus besos me hagan olvidar que mi madre y tú se odian a muerte. Que mis amigos se olviden de mis gritos en el estadio. Que tus cantos de sirena me obliguen a borrar mis discos de rock, funk, jazz y soul. Que tus rezos me convenzan de tener miedo, culpa y ganas de irme al cielo. Que tu tranquilidad apacigüe mi pasión y mi hiperquinética personalidad. Que tu inseguridad venda mi moto y tu maternidad me compre un auto familiar. Que mis dudas sean despejadas por tus certezas.

RJ Badillo.

Sunday, November 30, 2008

Un Treinta y Uno.

De cuatro a doce tus gritos derretían mis tímpanos. Los amenazantes chasquidos de tus dedos, angustiaban mi inestable situación laboral. Estaba cansado. Ya no iba a trabajar con ganas. Perdí mi sonrisa. Me molestaba cualquier cosa. Odiaba lo que antes amaba. Ni siquiera la hermosa vista de mi oficina me relajaba. Me presionabas para trabajar de manera sobre humana.
Un treinta y uno no renovaron mi contrato. Todos estaban tristes, incluso tú. Pero en el fondo yo estaba feliz. Con mi currículo corregido bajo el brazo, nunca estuve tan dichoso de caminar por el centro de Santiago.

Monday, July 21, 2008

El club de los periodistas muertos

Es tan radical como decir que estamos todos muertos. Obedeciendo ciegamente a nuestros editores. Subyugando nuestras preciosas palabras al espacio de la publicidad y el tiempo en radio o televisión. No importan las vidas ni las historias. Importan los resultados. Si hay o no muertos, si es escandaloso o no. Si alguien hizo trampa o robó. Que importa lo que piensan los periodistas, si de todas formas ni sindicato tienen y se les despide, llegan 50 implorando el puesto. Nadie sabe como cambiarlo. No hay luchas ni ideales, no hay rebeldes y menos causas que valgan la pena a rebelarse. La dictadura nos aplastó como a cucarachas y aún no nos reponemos. Todos los de la vieja guardia acallados y los que hablaron están bajo tierra. Y que me importa a mí si en 3 segundos estaré pegado al pavimento de una céntrica calle de Santiago.

Por RJ

Thursday, July 03, 2008

Sin Título

Terminaron las lluvias, ha salido el sol en Santiago pero el daño ya está hecho. Se cayeron esos endebles y mal construidos puentes concesionados que unen Chile hacia el sur. Ya no pude embarcarme en un viaje para cerrar un ciclo.
Necesitaba completar el circulo y terminar mi Universidad con algún gesto, acto o símbolo. Y no fue así.
Estoy sin título. En teoría. No fui a recibir ese recuerdito en papel mantequilla enrollado con una cinta roja que reciben todos los periodista de la U de Conce cada mes de Mayo.
La verdad no me afecta tanto. Si lo lamento por mis padres, por mis amigos y mis afectos. Siento que quedó algo inconcluso, aunque sólo sean formalidades.
Ahora tengo una extraña sensación, tal vez la que imagino sintió Toto de Cinema Paradiso al no querer volver a su pueblo natal.
Me pasa un poco lo mismo, no quiero volver al sur. Me quiero quedar en este cenicero que algunos llaman ciudad por un largo tiempo. Un tiempo espeso e insoportable que me absorba para no pensar en las cosas que dejé atrás en Concepción.

Como una página en blanco de un Archivo de Word, me siento sin títulos de ningún tipo. Desatendiendo obligaciones a dar explicaciones o a obedecer a patrones o estereotipos.

De todas formas tendré que ir a buscar mis libros, mis discos, mi guitarra y un par de recuerdos, espero que sea para el día de mi cumpleaños.


RJ Badillo.